Es un
cuarto para las dos veinte, minutos más allá de cualquier esperanza de dormir
esta noche. En cambio, cantando en silencio a las paredes y bajando estrellas para iluminar
las esquinas de mi habitación. En cambio, estoy escribiendo tu nombre en letra
cursiva y susurrando secretos a mi mente mientras mi corazón late al límite
máximo, porque tú me recuerdas que la vida es bella, que puedo todo. En cambio,
también estoy haciendo una lista de cosas por decir, esas cosas que quiero que
sepan, que tú sepas, la lista de un centenar de palabras y dos maneras
diferentes para respirar sin aliento cuando estés tu cerca, y sepa que nos
hablaremos.
En
cambio, estoy pensando en cosas como:
Cuando tú
me hablabas al oído, los proyectos que estaban, los que me quedan por hacer
esta vez yo sola…
También,
en cambio, estoy nadando a través de pensamientos como:
Ese
instante donde… nunca creí que habría un hombre que me hiciera pensar que el
sentimiento de un corazón roto pudiera doler tanto, o también recordando el
significado de nuestra amistad, las palabras que puedes guardar para que nadie
se entere de lo que te pasa, la sonrisa que le muestro a la gente a través de
los días que van pasando y una que otra vez pienso en como confiaba sin lugar a
dudas que siempre estarías conmigo,
Como
“fe” no ha sido nunca la palabra más atractiva, y un te quiero no se dice
siempre con todas sus letras, como los abrazos pueden repetirse hasta el fin
del mundo, pero ninguno es el mismo, como una voz puede tranquilizarlo todo y
una palabra puede alterar tus sentidos…
En
cambio, en vez de dormir… de nuevo estoy pensando en ti…
Otro día,
otra noche, otro sueño desperdiciado en ti…